Parashat Hashavua | 29-07-2016

Parashat Pinjás

Por el rabino Abraham Skorka

Al finalizar la parashá anterior se relata cómo por consejo de Bilam, mujeres moabitas y midianitas descarriaron sexualmente a muchos hijos de Israel, alejándolos del pacto que habían acordado con Dios. Él se enfurece por ese comportamiento y manda una peste al pueblo y ordena a Moshé que sean ejecutados todos los que habían adorado orgiásticamente a Baal Peor. Una vez decretada la pena, Moshé remite el caso a los jueces para que la efectivicen (25:5).
En medio de esa situacion, en la cual comienzan a derrumbarse dramáticamente la fe, la cultura y todo el ser de Israel, se relata que uno de los jefes de la tribu de Shimon-Zimri ben Salu- tomó a la hija de uno de los jefes de Midián: Kozbi bat Zur, y realizaron una orgía a los ojos de la congregación. Moshé y los jueces lloraron en la entrada del Tabernáculo. Al ver tal espectáculo, Pinjás, el nieto de Aharón, tomó una lanza y mató a ambos de un solo golpe.

El momento era, evidentemente, muy crítico. Por un lado, Dios castiga al pueblo con una peste, por el otro, se debe juzgar a los miles que han participado en la orgía, cosas que deben hacerse con sumo cuidado, ya que la pena, si se prueba el hecho, es la muerte y finalmente el jefe de una importante tribu desafía a Moshé, a la Torá y a Dios mismo. Entonces Pinjás, obviando todo tipo de juicio, toma una lanza y mata a Zimri y a Kozbi. Dios, tal como se describe en esta parashá, premia a Pinjás, confiriéndole Su pacto de paz, y prometiéndole que de su descendencia será, por siempre, los Sumos Sacerdotes .
Este relato podría llegar a interpretarse como fuente de justificación de ejecuciones sumarias, por un poder distinto al judicial, si la situación lo requiriese. En nuestro tiempo fuimos, en distintas oportunidades, testigos de tal accionar por parte de los estados que en algunos casos, se consideraban respetuosos de la democracia. Y en todos los casos, consideramos que es una conducta condenable. Veamos pues, cómo explica el Talmud este relato. En el tratado de Sanhedrín del Talmud Jerosolimitano capítulo 9, halajá 7, se lee que lo realizado por Pinjás fue en contra de la voluntad de los sabios. Y que Rabbi Yehudah ben Pazi dice: ”quisieron los sabios decretar un anatema sobre Pinjás y fueron las palabras de Dios: ”y será para él y su simiente después de él un pacto de sacerdocio eterno” las que retuvieron a los sabios.
En Bavli Sanhedrin 82ª hallamos tres opiniones acerca del modo de interpretar el versículo: ”lo vio Pinjás, hijo de Elazar…” (25:7, se refiere a lo que estaban haciendo Zimri y Kozbi):
“Dijo Rav: vio lo que ocurría y recordó una ley. Díjole a Moshé: Hermano del padre de mi padre, si me has enseñado al bajar con la Torá del monte Sinaí: aquel que realiza un acto orgiástico (públicamente) con una mujer pagana, los que celan el honor de Dios lo castigan. Contéstole Moshé: El que lee la Ley (aquel que conoce esta Ley como tú) es el que debe cumplirla. Y Shemuel dijo: ”...todo lugar donde se profana a Dios no se le rinde tributo al maestro (no se lo consulta sino que se debe obrar ipso facto).
Rabbi Yizhak dice en nombre del Rabbi Eliezer: vio al ángel de la muerte que destruía al pueblo (cual castigo divino por lo que hacia Zimri, por lo cual decidió obrar inmediatamente para detener la acción destructiva del ángel)“.
Hallamos tres posturas interpretativas: la del Rav que supone hubo una consulta a Moshé y éste sentenció a Zimri, determinando, en base a una ley especial, que la pena es la muerte y que Pinjás debía efectivizarla. Shemuel acepta la ejecución sumaria, cuando la situación es tan crítica que se profana el nombre de Dios y el destino del pueblo se halla en juego. Y el Rabbi Eliezar sostiene que frente a la muerte del pueblo, Pinjás-obró por salvarlo eliminando la causa del mal: Zimri y Kozbi.
La “Ley especial” arriba mencionada le fue enseñada a Moshé por Dios en Sinaí, y transmitida oralmente de generación en generación. La misma permite la ejecución sumaria - a cargo de cualquiera - de quien realizase un acto como el de Zimri. Pero los sabios aclaran: si alguien viene a aconsejarse con los jueces para efectivizarla, se lo desaconseja; si llegare a matar al transgresor una vez que éste se separó de la mujer, se lo juzga como homicidio, si el transgresor se defiende y mata al atacante, se considera que obró en legítima defensa.
Maimónides incluyó esta ley en su codificación. De la misma resultan totalmente claras las restricciones y limitaciones del caso, enseñando que se trata de una única excepción taxativa. Salvo en este caso, siempre los canales legales deben ser respetados.
Pinjás celo el honor de Dios en el seno del pueblo. Fue un fanático de la causa Divina. En la gratificación que Dios le otorga por su obrar, se insinúa el defecto y la grandeza de su proceder: Dios lo bendice con su pacto de paz. Pacta con el por su pasión, que surge de un sentimiento de pureza, pero junto a la pasión debe hallarse la mesura que conlleva al proceder íntegro. Shalom, paz, tiene por raíz las mismas letras que el vocablo que designa lo íntegro (shalem).
Aunque una causa demande una acción ejecutiva inmediata, nunca se puede obviar la estructura jurídica, aquella que, pese a sus fallas y errores, garantiza la contemplación del caso y la evaluación de las coyunturas.

El Judaísmo sabe muy bien que toda postura extrema puede fácilmente degenerar en algo abyecto, sólo la ley, que se funda en el análisis sereno y meditado, garantiza la combinación jurídica que es el ideal bíblico:
“Habrás de hacer lo recto y lo bueno a ojos de Dios”.
Donde hay fanatismo a lo sumo habrá algún tipo de comportamiento justo, jamás bondad y misericordia.

Benei Tikva · Sinagoga Leo Baeck · secretaria@beneitikva.org.ar

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