Opinión | 06/06/2011
Por Romina Krawiecki
La posibilidad de valorar aquello que podemos obtener al recorrer nuestra vida es aquello que nos ensaña los valores que nos enriquecen como personas ; no solo en relación a lo que poseemos sino también relación a lo que sentimos y hacemos.
Es por eso que no solo debemos contemplar la posibilidad de aquellas cosas que tenemos sino también conocer la fuente y el esfuerzo realizado por uno mismo y por otros para poder obtener eso que logramos.
Si nos remontamos a la historia de nuestro pueblo durante su paso por le desierto, podemos de cuenta de muchas situaciones en las que la posibilidad de poder valorar aquellos pequeños logros era obstruida por conflictos internos o desviaciones del pueblo. Eran libres, tenían una ley y la queja continuaba. En este sentido, la ley y la libertad no lograban encaminar del todo al pueblo. D-s enviaba del cielo aquella comida que les serviría por su trayecto en el desierto. La Mana, una comida que tenia el gusto que cada uno deseaba. Pero tampoco alcanzaba la queja continuaba, por la comida, el agua, el liderazgo, etc. El paso hacia la libertad y la concientizacion del pueblo era complejo.
La capacidad de valorar podemos sentirla desde que recibimos la educación de los padres o de aquellos seres significativos que nos redan.
Nos permiten dar cuento de lo que tenemos, sus causas y la posibilidad de disfrute. Aprender de experiencias pasadas, reflexionar y valorar no solo los objetos sino también las experiencias, aprendizajes y crecimiento es aquello que nos lleva desarrollar la capidad de ser y hacer valorando al otro y a uno mismo.
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