Opinión | 17/06/2011
Una reflexión sobre la parasha de la semana a cargo de Romi Krawiecki, Rosh Jinují de Benei.
Los nuevos desafíos siempre conllevan miedos y desafíos a tomar. La posibilidad de contar con una guía es aquello que muchas veces nos da la seguridad necesaria para animarnos y lograr concretar esos objetivos que nos proponemos tanto de manera individual como de manera colectiva. Incluso es aun mejor si es de manera colectiva, logrando compartir con el otro no solo los logros sino también los miedos e incertidumbres de esos desafíos.
A lo largo de la historia de nuestro pueblo pudimos comprender lo mivilizante que fueron diversos desafíos de aquellos que protagonizaron y a la vez nos antecedieron. Tanto desde lo individual como desde lo colectivo, conocer algo nuevo, realizar algo diferente, proyectar hacia el futuro ; fueron instancias que generaron conflictos y desencuentros entre quienes conforman nuestro pueblo. En el caso del relato de los espías, quienes debían inspeccionar la Tierra de Israel antes de habitarla, la situación tampoco fue fácil. Muchas mentiras y pocas verdades. Mucha desconfianza que debilito al pueblo e impidió que pueda renovar su compromiso con la posibilidad de pensar en un futuro diferente en la Tierra Prometida. Pero la historia ya nos conducía a una Tierra, como aún hoy lo sigue haciendo. Mas allá de los choques entre ideas e ideales, la conquista se habrá de completar luego de fortalecer tanto los lazos como las leyes que guiarán a nuestro pueblo.
Es así como podemos comprender la importancia de generar desde lo colectivo un objetivo común, construirlo de manera conjunta para poder concretarlo de la misma manera. La palabra, la proyección y el dialogo son la llave para poder consensuar y proyectar de manera conjunta aquellos objetivos que nos unen y complementan con los otros.
Benei Tikva · Sinagoga Leo Baeck · secretaria@beneitikva.org.ar
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