Parashat Hashavua
Por Romina Krawiecki, Rosh Jinuji.
Un análisis de la parashá de la semana que nos invita a reflexionar sobre nuestros tiempos, acciones y miradas diferentes, a conectarnos con un tiempo de espiritualidad.
Nuestras fuentes más antiguas son aquellas que marcan un camino a seguir. A través de sus leyes y mandamientos, enseñaron al pueblo a seguir un camino con obligaciones que lo constituyeron como tal y a la vez, los formo en un marco social y religioso.
Pero al resumir a éstas fuentes tan estrictas y necesarias a la vez, perdemos algunos aspectos que debemos rescatar como personas y como parte de un pueblo.
El valor del tiempo es central como seres humanos. Nos marca, nos organiza, nos permite transitar de un orden del que también nosotros formamos parte dejando huellas en este a través de nuestro accionar. Pero la acción no solo simboliza el trabajo, el aprendizaje, aquello que genera algún bien o beneficio.
Dentro de la acción también encontramos a la reflexión, el compartir, escuchar y conectarse con el otro. Pero el tiempo nos atraviesa y a veces es dificultoso acercarse a este aspecto vinculado a aquello que se aparata de lo material.
Un momento de descanso no es sinónimo de ausencia de acción. En una instancia de descanso es el momento justo para acercarnos a los bienes no materiales que nos llevan al pensar y repensar nuestro alrededor y nuestras acciones. Es difícil comprender la profundidad a la que nos puede transportar una instancia como esta. Si bien las leyes nos marcan el descanso semanal, el de la tierra, el de los esclavos ; nos es difícil comprender el sentido de dicho concepto en un nivel espiritual.
Debemos buscar marcar nuestros tiempos dentro de un tiempo que nos atraviesa. Marcar y disfrutar también del descanso. Valorar el espacio que nos brinda para alegrarse de aquellas cosas que no podemos contemplar en el paso de un tiempo fugaz y a veces insignificante. Darle un significado compartido al pensar, hacer y decir es aquello que nos puede permitir valorar el Descanso como un momento desigual.
Al proponernos una mirada diferente, podemos acercarnos a aquellas pequeñas cosas que portan un significado imposible de transmitir, solo a través de la propia experiencia. Una propuesta que surja de lo individual para compartir con los otros más significativos en un espacio de descanso y conexión con nuevas vivencias y experiencias, puede ser un desafío para valorar el tiempo.